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Jueves, 19 de diciembre de 2013   |  Número 34 Año II
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calidad asistencial
APLICADA EN XANIT INTERNACIONAL
Una sonda duodenal de liberación lenta es eficaz para el párkinson
Digestólogos, neurólogos y enfermeros se coordinan para supervisarlo

Redacción. Benalmádena
La Unidad de Neurología de Xanit Hospital Internacional de Benalmádena ha aplicado por primera vez a uno de sus pacientes un nuevo y eficaz tratamiento para las personas que padecen párkinson en fases avanzadas de la enfermedad. Esta opción para el abordaje del Párkinson consiste en la administración de la infusión continua intraduodenal de levodopa-carbidopa por medio de una sonda que permite que la sustancia pueda liberarse de modo continuo a lo largo del tiempo, favoreciendo un tratamiento personalizado según las necesidades del paciente.  Gracias a su novedosa formulación en gel, este medicamento consigue una mayor estabilidad del paciente, ya que reduce los síntomas motores y no motores de la enfermedad, lo que se traduce en una mejora de su calidad de vida y una ganancia en su autonomía.

El director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional, Víctor Campos.

Para lograr la correcta implementación del tratamiento es necesaria la colaboración multidisciplinar entre el Servicio de Neurología y el personal de Enfermería, responsable de los cuidados del paciente, así como la estrecha colaboración del Servicio de Digestivo, encargado de colocar la sonda.
El director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional, Víctor Campos, ha destacado que “en las fases más avanzadas de la enfermedad, los tratamientos disponibles disminuyen y los fármacos orales pierden eficacia. En este sentido, las estrategias no orales de tratamiento pueden mejorar mucho la situación clínica del paciente con párkinson avanzado: de ahí la importancia de la aplicación de esta opción terapéutica”.

La enfermedad de Parkinson presenta síntomas que progresan conforme pasan los años, y que pueden llegar a ser invalidantes. Es decir, a medida que evoluciona la enfermedad, el paciente pierde autonomía, haciéndose cada vez más dependiente y generando una sobrecarga en el cuidador, que acaba viéndose obligado a abandonar otras actividades de su vida. En estos estadios, los beneficios que aportan los tratamientos avanzados al paciente influyen de forma positiva en la calidad de vida de sus cuidadores, ya que dotan al enfermo de una mayor autonomía. En la actualidad, se estima que el 10 por ciento de los afectados de párkinson presentan un estado avanzado de la enfermedad, lo que implica una importante pérdida de independencia y la necesidad de un cuidador.

En este sentido, Campos ha resaltado la importancia de diseñar de forma consensuada la decisión terapéutica más adecuada para el paciente, y “en este proceso el familiar/cuidador tiene un papel fundamental. Además, no deben olvidarse criterios de eficiencia a la hora de proponer un tratamiento personalizado. Uno de nuestros retos en el abordaje de la enfermedad de Parkinson Avanzada es proporcionar a los pacientes  el mejor tratamiento posible, eficaz y eficiente, y que le genere más beneficios en su calidad de vida, tanto personal como la de su entorno”, concluyó.

Acerca  de la enfermedad  de Parkinson

La Enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que afecta el área encargada de coordinar la actividad y tono muscular y los movimientos. Se estima que afecta a 150.000 personas en España, cifra que se prevé vaya en aumento como consecuencia del envejecimiento progresivo de la población. Esta alteración neurodegenerativa, la segunda más frecuente, es de causa desconocida y de curso crónico y progresivo.

La EP se manifiesta cuando unas células en el área del cerebro denominada “sustancia negra”, dejan de funcionar y mueren. Estas células son las responsables de producir una sustancia llamada dopamina. La dopamina es un neurotransmisor, o mensajero químico, que transmite la información a las zonas del cerebro que controlan el movimiento y la coordinación. En los pacientes con EP, las células productoras de dopamina comienzan a morir, lo que provoca la reducción del neurotransmisor en determinadas estructuras cerebrales y tiene como consecuencia la aparición de síntomas motores (temblor, rigidez, lentitud del movimiento…) y no motores (depresión, ansiedad, problemas de sueño, trastornos digestivos etc).

A medida que la enfermedad progresa, los fármacos convencionales pierden eficacia, haciéndose necesario el empleo de terapias avanzadas (estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico o infusiones continuas de levodopa o apomorfina). Los beneficios que aportan estas terapias al paciente influyen positivamente en su calidad de vida, al mejorar los síntomas de la enfermedad y reducir los efectos secundarios de la medicación oral.

 

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