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Lunes, 05 de noviembre de 2012   |  Número 9 Ao I
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EL REPORTAJE DE EXCELENCIA SANITARIA
PUBLICACIÓN DE EXCELENCIA SANITARIA CONVERSA CON SU GERENTE
San Juan Grande de Jerez: algo más que asistencia cualificada
El centro dispone de un Economato que atiende a 500 familias

Javier Barbado. Madrid          
La Orden San Juan de Dios, como es bien conocido, traspasa la mera prestación de servicios sanitarios en sus hospitales y centros y atiende al enfermo movida por su anhelo fundacional de transmitir el mensaje evangélico. En un momento de crisis financiera de los servicios públicos, la Gerencia del complejo sociosanitario de Jerez, situada en la Provincia Bética conforme a la distribución territorial de la Orden, se ha mantenido firme en su compromiso, ha redoblado esfuerzos en su colaboración con el sector privado por medio de conciertos e incluso ha ampliado su cartera de servicios en ocho especialidades médicas.

Daniel A. Craven-Bartle, director gerente del Hospital San Juan Grande de Jerez.

Hace poco más de un año, en septiembre de 2011, la Orden Hospitalaria San Juan de Dios reforzó su misión en la Provincia Bética, y, más en concreto, renovó la Gerencia del Centro Sociosanitario San Juan Grande en Jerez de la Frontera (Cádiz), al frente de la cual puso a una persona experimentada en el Derecho y la gestión sanitarios. Nacido en Madrid pero criado en la ciudad gaditana, Daniel Craven-Bartle se encomendó entonces a la tarea de dirigir el complejo, que consta del hospital médico-quirúrgico homónimo y de una residencia geriátrica. A esto último cabe añadir el Economato, un proyecto con vocación de servicio social que refleja con nitidez la filosofía de la Orden y que ha coincido en el tiempo con el nombramiento de este directivo.

El máximo responsable del San Juan Grande, en conversación mantenida con Publicación de Excelencia Sanitaria, se ha revelado como un gran conocedor de los programas de calidad asistencial y de la adaptación legislativa en los centros sanitarios en materia de protección de datos, por ejemplo. Pero también ha dado muestras de su identificación personal con el proyecto de la orden religiosa, de la que destaca la “hospitalidad” como emblema de su quehacer diario: “Desde la muerte de su fundador en 1550, se ha trabajado [esta virtud] de forma continuada como valor central de nuestra filosofía, entendida por nosotros como: calidad, respeto, responsabilidad y espiritualidad”. Y recalca que ésa “es nuestra manera de intervenir de forma integral ante cualquier usuario que llegue a nuestro centro; como gerente, tengo la satisfacción de que esta filosofía está muy integrada en todos los profesionales que formamos el Hospital San Juan Grande”.

Cuando un profesional cualificado se incorpora al centro –aclara Craven-Bartle–, ha de cursar un programa formativo orientado a hacer suyos los valores de la Orden, y la calidad y la mejora continuada no son ajenos a estos requerimientos: “La formación es fundamental para crear y mantener la motivación e ilusión en los profesionales en la búsqueda de la mejora continua. Por lo tanto, vemos conveniente poner en práctica un sistema de formación continua que permita a los profesionales adecuar su trabajo a las necesidades de la población que atiende y del sistema de gestión del centro, mejorando para ello sus capacidades”. Y añade que el mantenimiento de ese plan de renovación del conocimiento “es para nosotros una cuestión de responsabilidad” y adquiere una doble dimensión: la técnica y científica, y la humanista y ética. Esto es, un acercamiento a la Medicina holística que a menudo se cita por los profesionales pero que, a veces, se aparta o minusvalora. 

La Orden San Juan de Dios cumple esta directriz de dos caras (o incluso tres: la atención médica rigurosa, la empatía con el paciente y el respaldo social a los desfavorecidos) por medio del compromiso de sus integrantes en los diversos centros y organizaciones de que dispone en España. En el caso del mencionado Economato, “se trata de un recurso que ofrece la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios con el fin de dignificar la atención a las familias que se encuentran en situación de exclusión social”.  Y lo define como un “supermercado al uso” en el que se ponen a la venta productos que son de primera necesidad tanto en alimentación como en limpieza y aseo personal. Como resulta lógico, la ayuda se dirige a colectivos seleccionados con antelación tras el análisis de sus circunstancias “y únicamente se pueden beneficiar las familias escogidas, previo estudio por parte de la Obra Social en colaboración con los centros cívicos del Ayuntamiento y de otros organismos oficiales”.

De acuerdo con Craven-Bartle, su objetivo reside en “promocionar a los usuarios como protagonistas de la actividad”, y, además, ofrece la opción a voluntarios de comprometerse con el proyecto  “a partir del respeto de los derechos humanos sin distinción”. En la actualidad, el Economato atiende a 500 familias con dificultades económicas y se vale de un sistema de compra de autoservicio y pago parcial: “Los artículos están a la venta al 25 por ciento de su coste final, siendo comprados en mayoristas, y, por lo tanto, teniendo que pagar el usuario su importe en efectivo, en tanto que la Obra Social sufraga el 75 por ciento restante”.

Con independencia del Economato, el gerente entrevistado también alude a otro programa de cariz social, en este caso para que personas desempleadas asistan a cursos que los capaciten para labores de esta índole: “Gran parte de los alumnos que participan en este programa pertenecen a colectivos con especiales dificultades para la inserción laboral por lo que, además de la instrucción puramente formal que reciben, recuperan muchas veces la ilusión, la esperanza y la autoestima”.

Entre las materias que se enseñan en estos cursos destacan la atención directa de los dependientes, las normas básicas para el cuidado y autocuidado, las actividades básicas para la vida diaria, el acompañamiento emocional, la higiene, dietética y alimentación… E incluso la atención al paciente hospitalario, o, por citar otro ejemplo, la formación en cursos de jardinería: “Pretendemos la dignificación, la igualdad de oportunidades y la accesibilidad formativa en diversos temas”, para lo cual –aclara– estos cursos ofrecen algunas salidas profesionales a partir del aprendizaje de conocimientos y habilidades básicos para la inserción el mercado laboral.

El complejo jerezano de la Orden despliega esta clase de apoyo social en el contexto de una crisis económica que afecta en particular a los servicios públicos. Incluso la propia ciudad gaditana ha aparecido en un diario generalista de tirada nacional como ejemplo significativo del recorte de los recursos estatales. Preguntado por esta circunstancia, Craven-Bartle responde que “la ciudad de Jerez, al igual que otras muchas ciudades de España, no está pasando su mejor momento económico financiero, si bien es cierto que estoy convencido de que con el empuje de todos, organismos públicos y empresas privadas, acabaremos saliendo de esta situación de crisis económica y de alta desempleabilidad”. Al mismo tiempo, expresa su orgullo por que la sanidad pública “sea nuestro principal aliado, ya que las relaciones que mantenemos con la Delegación de Cádiz –para el seguimiento del concierto del que somos adjudicatarios–  y con el Servicio Andaluz de Salud– son excelentes”.

Vista exterior del centro para el Economato, que atiende a 500 familias y se constituyó en septiembre del año pasado.

Además –aclara– el hospital mantiene, a su vez, conciertos con las principales compañías aseguradoras del país en el área de la salud, ya que “no distinguimos a los pacientes en función de la procedencia que tengan (concierto, compañías...) y todos nuestros usuarios se ven favorecidos de todas las mejoras que tenemos que hacer por exigencias del concierto o de las propias compañías”.

Refuerzo y ampliación de los servicios

Precisamente como respuesta a la crisis financiera sistémica, desde hace un año el centro potencia la colaboración con la sanidad privada, lo que incluye a mutualidades y compañías aseguradoras, y dispone, en cualquier caso, del potencial de su capital humano, cualificado desde el punto de vista técnico e impregnado de los valores humanistas que la Orden profesa: “Contamos con una organización diversa, en la que se integran personas con capacidades y experiencias diferentes compartiendo los mismos valores y cultura de servicio y comprometidos en hacer realidad cada día la misión de la orden hospitalaria, mediante el ejercicio de una asistencia humanizada y en el que la atención integral a la persona enferma o asistida constituye el centro y la razón de ser de esta institución”. Y la prueba de la dirección en que se encamina el esfuerzo de la Gerencia y sus dependencias debe citarse la ampliación de la cartera de servicios del hospital, en concreto en las especialidades de Dermatología, Endocrinología, Neurología, Otorrinolaringología, Pediatría, Psicología, Psiquiatría y Reumatología. “Ya hemos realizado algunas inversiones en 2012 en instalaciones y equipamiento del centro, y están previstas en 2013 las inversiones necesarias para que estas nuevas prestaciones puedan responder con una calidad óptima”, añade el máximo responsable del centro.

Certificados de calidad

Por otra parte, el complejo socio-sanitario que dirige el entrevistado no es ajeno a la rigurosa acreditación de la calidad de sus prestaciones, y, en esta área, presume de los certificados ISO 9001, ISO 14001 y de permanecer integrado en el Programa Sanidad Excelente Privada (SEP) de la compañía Áliad, que acaba de redefinir sus criterios (condensados en 47 puntos) y unificar el marco de gestión de su área de trabajo. Preguntado por estas certificaciones y programas, el gerente declara que, sin duda, “tales distinciones gozan de un importante reconocimiento social y empresarial”, pero también es cierto –matiza– “que son consideradas la base sobre la que debe sustentarse el desarrollo de la gestión de la calidad en cualquier entorno”.

“Dando un paso más en el ciclo de la gestión total de la calidad, llegamos al modelo EFQM, que considera en su despliegue a todas las partes interesadas de una organización (clientes, propietarios, aliados, proveedores, personas, sociedad). Éste es el valor que nos aporta el modelo SEP: ser el vehículo integrador de los principios de gestión de la calidad de los procesos ISO con los principios de excelencia en los que se fundamenta el modelo EFQM y con un amplio enfoque hacia la satisfacción de todos los grupos de interés”, concluye.

Supermercado del Economato.

Por otra parte, explica que la institución también anhela, en continuidad con la andadura emprendida en 2005,  “seguir manteniendo de una forma integradora en nuestro sistema de gestión la acreditación Avanzada de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía”, ya que “nuestra principal motivación es trabajar para conseguir una cultura de excelencia y mejora continua en todos los profesionales del centro”, y, para ello, “obtener certificados nos ayuda en la medida de que nuestros profesionales ven reconocido la consecución de metas y plazos que suponen un gran esfuerzo”. Sin embargo, Craven-Bartle se apresura a aclarar que “nuestro fin último no pasa por conseguir ‘sellos’ de calidad, sino que  el reto radica más bien en mantener, año tras año, la calidad que esos certificados respaldan: “Y de nada nos serviría la obtención de sellos si el valor añadido que nos aporta este sistema de gestión no repercutiese directamente en el principal beneficiario de nuestra asistencia: el paciente”, sentencia.

Por último, en referencia a la formación  del personal que trabaja en el hospital, el directivo la considera “fundamental para crear y mantener la motivación e ilusión en los profesionales en la búsqueda de la mejora continua. Por lo tanto vemos conveniente poner en práctica un sistema de formación continua que permita a los profesionales adecuar su trabajo a las necesidades de la población que atiende y del sistema de gestión del centro, mejorando para ello sus capacidades”.
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