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Jueves, 09 de mayo de 2013   |  Número 22 Ao I
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el reportaje de excelencia sanitaria
EN ESPAÑA, SE DIVIDE EN LAS PROVINCIAS BÉTICA, DE ARAGÓN Y DE CASTILLA
Orden San Juan de Dios: cinco siglos de humanismo
La organización extiende el mensaje evangélico en centros asistenciales de todo el mundo

Javier Barbado. Madrid
San Juan de Dios, fundador de la Orden homónima, fue pionero en la atención integral del enfermo, clasificándolo por su tipo de afección y dispensándole un trato humanizado y óptimo, en la medida en que lo permitía la Medicina en el siglo dieciséis. La misma que lo maltrató a él tras sufrir una crisis como consecuencia de un episodio de conversión religiosa, interpretado entonces como enajenación mental susceptible de recibir el horrendo tratamiento que (por entonces) se le proporcionaba a esa clase de alteraciones. De aquí nació su profunda compasión por los enfermos y su doble compromiso con la salud y la dignidad de las personas con independencia de las enfermedades que la naturaleza le reservase a cada una. Y de ahí también el origen de la filosofía que todavía promueven los centros y hospitales de la Orden San Juan de Dios en todo el mundo.

El director general de la Orden en la Provincia Bética, Juan José Afonso.

En el caso de España, la institución mantiene la división geográfica y territorial de antaño, en especial a la hora de organizar su actividad desde el punto de vista jerárquico y funcional. En concreto, distingue entre  la Provincia Bética (Andalucía, Canarias, Madrid y Extremadura), la Provincia de Aragón (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia, Navarra y Aragón); y la Provincia de Castilla (Asturias, Cantabria,  Castilla y León, Galicia, Madrid y País Vasco). Las tres demarcaciones territoriales reciben, a su vez, las denominaciones de Provincia de San Juan de Dios (Castilla), Provincia de San Rafael Arcángel (Aragón) y Provincia de Nuestra Señora de la Paz (Bética).

Publicación de Excelencia Sanitaria ha conversado con el director general de la Orden en esta última delimitación, Juan José Afonso, quien explica que “somos una institución sin ánimo de lucro cuya historia centenaria ha ido siempre de la mano de las administraciones públicas”. De hecho, se trata “de la institución privada que más concertaciones mantiene con los servicios públicos de salud de las diferentes comunidades autónomas”, según puntualiza el Superior Provincial Pascual Piles, quien añade que, además, mantiene contrato laboral con 6.000 profesionales y desarrolla una importante obra social en todo el país. En realidad, la Orden se encuentra presente en 51 naciones con más de 1.100 hermanos, 48.000 trabajadores, 35.000 plazas sanitarias y sociales y 20 millones de beneficiarios.

En el caso de la Provincia Bética –de acuerdo con su director general–, “actualmente disponemos de siete hospitales generales  (dos en Sevilla, uno en Córdoba, en Tenerife, en Jerez de la Frontera, en Granada y en Badajoz); tres centros de salud mental (en Ciempozuelos, en Madrid y en Málaga), colegios de Educación Especial para personas con discapacidad intelectual en Granada, Las Palmas, Tenerife y Alcalá de Guadaira, residencias de mayores, centros de acogida, comedores sociales y centros especiales de empleo”. “De tal forma que tenemos 23 centros de trabajo y atención diferentes, a los que se añaden dos fundaciones tutelares”, y aclara que, “aunque parezca que estos dispositivos no tengan relación entre sí, nosotros entendemos que promocionar la salud y la inserción social es contribuir a la dignidad de la persona, que es nuestro principal objetivo”.

La Orden pertenece a la Iglesia católica y promueve por lo tanto el mensaje evangélico. Dispone de 300 centros repartidos por los cinco continentes y, desde luego, su cometido no es el beneficio económico como si de una empresa cualquiera se tratase, sino, como ha quedado dicho, la promoción de los valores fundacionales resumidos en la “calidad, responsabilidad, respeto, espiritualidad y hospitalidad” de sus profesionales, conforme reza en sus portales en internet. Y, en este sentido, los conciertos con los poderes sanitarios públicos se contemplan como una fórmula complementaria que permite a muchos enfermos alejarse del riesgo de exclusión social y recibir la atención médica que precisa, tal como logró hacer en su momento el propio San Juan de Dios.

La atención técnica y humana prevalece.

En lo que se refiere a la gestión y modus operandi de los centros, se mantiene uniformidad en la institución dentro de la diversidad de acuerdos adoptados con los gobiernos autonómicos y el tipo de prestaciones que se llevan a cabo. Por ejemplo, en los de la Provincia Bética, “el 90 por ciento de nuestra actividad está concertada con la Administración porque nuestros objetivos son y serán siempre los mismos: garantizar la cobertura sanitaria de todos”, ratifica Afonso. “Nuestra colaboración tiene distintas fórmulas. En 2003 emprendimos un modelo de colaboración con la Junta de Andalucía a través de un Consorcio en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, que atiende a una población de casi 300.000 personas”.
En alusión a este centro, el propio director general de la Provincia Bética matiza que se trata “de uno de los hospitales más modernos y avanzados de la comunidad, que ocupa los primeros lugares en satisfacción por parte del usuario”. “En otros centros poseemos conciertos con las Administraciones públicas en proporción variable según el centro, y  también atendemos pacientes con aseguramiento privado, mutualidades etc., pero el modelo de atención es siempre el mismo, con independencia de quién sea el financiador”, sentencia.

Modelo Sanidad Excelente Privada

Preguntado por el modelo de calidad de la consultora Áliad, el más extendido en el ámbito del sector sanitario en España y que se denomina Sanidad Excelente Privada (SEP), responde que, por el momento, ha optado por esta fórmula acreditadora de calidad el San Juan Grande de Jerez (véase reportaje en este mismo periódico): “El hospital buscaba un modelo dinámico y operativo, que aportara conceptos fundamentales de excelencia: resultados equilibrados,  añadir valor a los clientes, liderar con visión e integridad, gestionar por procesos, alimentar la innovación, construir alianzas y tomar responsabilidad para un futuro sostenible…Poder evaluar aspectos como la atención al paciente, los servicios, el equipamiento, la organización en el trabajo, la formación del personal, la comunicación entre los trabajadores o la calidad asistencial, era un requisito clave, de modo que este modelo nos ayudaba a implantar estrategias con otras organizaciones”.

Para Afonso, “el modelo SEP se ha convertido, desde su creación en 2005, en el modelo referente de excelencia en sanidad privada en España”. Según explica él mismo, el SEP se basa en el Modelo Europeo de Excelencia EFQM e integra estándares y requisitos de otros modelos públicos internacionales de gestión, como ISO 9000 o US Joint Commission. “Recientemente ha recibido el reconocimiento Stamp EFQM 2013, que lo distingue internacionalmente como modelo de excelencia para las entidades sanitarias de toda Europa, respaldo que supone la confirmación internacional de que es un modelo clave para centros sanitarios europeos que quieran implantar sistemas de excelencia en línea con el modelo europeo”. “Con este aval y el respaldo de innumerables centros hospitalarios a nivel nacional, estábamos convencidos de que era el modelo de elección en nuestro centro, y es, por tanto, el reconocimiento de nuestro compromiso con la excelencia”, ratifica.

Los profesionales, principal baza de la Orden.


Antón Martín: un hospital histórico en Madrid

El sello de San Juan de Dios también se refleja en la Provincia de Castilla, de la que forma parte la actual Comunidad de Madrid. En el centro de la capital de España, en el corazón del Barrio de las Letras, aún perviven la calle Amor de Dios y la Plaza de Antón Martín como vestigios del hospital fundado por un compañero del creador de la Orden y que está considerado como uno de los más antiguos de la ciudad y el que da lugar a la división castellana, tal como confirma el Provincial Miguel Ángel Varona: “La de Castilla es una de las 21 provincias que componen la institución en el mundo, y también una de las tres que la integran en España. Surge hace más de cuatro siglos, cuando Antón Martín, compañero de San Juan de Dios, viene a Madrid y funda un hospital en la calle Atocha que sigue la filosofía del fundador”. Desde su punto de vista, San Juan de Dios “sentó, en efecto, las bases de un nuevo modelo de asistencia porque, aparte de lo que entraña el concepto de hospitalidad, estableció un sistema organizativo y de atención diferenciada que todavía hoy permanece vigentes”.

Esta Provincia de la Orden, de acuerdo con Varona, “dispone de 16 centros dedicados a la atención social, sanitaria o ambas: hospitales generales, de crónicos de larga estancia, unidades de cuidados paliativos, instituciones psiquiátricas, centros para la discapacidad intelectual, albergues para personas sin recursos, atención a la drogodependencia…; pero, además, cooperamos intensamente con un hospital en Liberia (África), y desarrollamos proyectos de cooperación internacional en África y Latinoamérica”.

Por su parte, la Provincia de Aragón, al igual que las otras dos estatales, también se extiende a la Comunidad de Madrid, e incluso comparte con la Bética la gestión de un centro asistencial.

Si cerramos el texto con la defunción del fundador, acaecida el 8 de marzo de 1550, concluimos que su desaparición fue en realidad el comienzo de una nueva conciencia propagada por los centros y hospitales de la Orden y enraizada en el quehacer de sus dirigentes y profesionales. La trascendencia de su figura quedó patente desde el principio. En 1886, fue proclamado Patrono de los Hospitales y de los Enfermos, y, en 1930, Patrón de los Enfermeros y de sus Asociaciones. La Curia de la Orden encabeza el proyecto iniciado por el Santo y simboliza la pervivencia de los valores cristianos en el siglo XXI.

 

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