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Miércoles, 26 de septiembre de 2012   |  Número 6 Año I
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ROCÍO NÚÑEZ CALONGE, SUBDIRECTORA Y RESPONSABLE DE CALIDAD DE CLÍNICA TAMBRE
“Nos diferencia la calidad de la asistencia”
El centro ha sido finalista por dos veces del premio anual de la EFQM

Redacción. Madrid
El esmero por recoger la impresión del paciente atendido en la clínica constituye la prioridad de este prestigioso centro por dos veces finalista del galardón que, cada año, concede la European Foundation for Quality Management. Publicación de Excelencia Sanitaria ha conversado con su responsable de Calidad, quien ratifica ésta como el punto fuerte del centro, que además registra tasas de éxito considerables en las diversas técnicas aplicadas en medicina reproductiva.

La clínica ha quedado finalista en dos ocasiones en el premio que cada año concede la EFQM (European Foundation for Quality Management). ¿Va a seguir intentándolo?

La idea es presentarse no este año, sino el siguiente, porque queremos conseguir más puntos y mejorar en todo lo que podamos. Nos estamos preparando para ello.

El centro tiene pensado expandirse fuera de España, ¿no es así?

Trabajamos con médicos extranjeros que nos envían pacientes, pero no tenemos sucursales fuera del país. Nuestro proyecto de expansión se basa, por tanto, en los contactos que ya tenemos con médicos y pacientes extranjeros, de forma que seamos centros de referencia y nos remitan a pacientes de otras clínicas, pero no con la idea de abrir nuevos centros en otros países europeos.

¿Qué técnicas ofrece la clínica a sus clientes?

Absolutamente todas las que se usan en Medicina Reproductiva. Desde la más sencilla –la inseminación artificial– hasta otras como la fecundación in vitro, un subgrupo en ésta que incluye la microinyección y el cultivo secuencial, diagnóstico genético preimplantacional, vitrificación de ovocitos, y, en general preservación  de la fertilidad tanto del varón como de la mujer.

¿Cuál es el promedio de edad de las personas que acuden a la clínica?

El promedio de edad ha ido aumentando. Según un estudio realizado desde 2000 hasta la fecha, ha ido aumentando de forma paulatina, y, ahora mismo, le media de edad de los pacientes es de 36 años.

¿Qué resultados ha cosechado el centro en sus doce años de vida?

A grandes rasgos, distinguimos dos grandes grupos de técnicas: por una parte la inseminación artificial (como decía, la más sencilla), que puede ser con el semen de la pareja o con semen de banco; y, por otra, la fecundación in vitro con ovocitos propios o donados.   

En la inseminación artificial, la tasa de éxito que tenemos en este momento es del 25 por ciento con semen de la pareja, y con 32 por ciento con semen de banco. En el caso de la fecundación in vitro, con ovocitos de la mujer la media que tenemos es del 40 por ciento de tasa de embarazo, y, con la técnica de donación de ovocitos (la que mejor resultados ofrece), entre el 55 y el 60 por ciento (por cada intento en cada caso).

¿Está inscrita la clínica en el registro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF)?

Sí. Como sabe, se trata de un registro voluntario de resultados que se hace público, de modo que las pacientes pueden consultarlos en la web de la SEF. Estamos inscritos y todos los años hemos enviado los resultados de embarazos clasificados por técnicas y disgregados conforme a los requisitos que pide la SEF.

A mediados del mes que viene, de hecho, la SEF publica los resultados de 2011…

Sí, se hace así, es decir, hay un año de demora, porque, aparte de los gastos de embarazo, tenemos que presentar los resultados obstétricos (una parte muy importante). Es decir, no solo se trata de exponer el porcentaje de pacientes que se quedan embarazadas, sino que, después, se hace un seguimiento de todos los embarazos y de los nacimientos. Así, ahora presentamos los datos de 2011, pues se supone que todas las mujeres que se han embarazado ese año ya han dado a luz.

Hábleme de la Fundación Tambre.

Como todas las fundaciones, se trata de una organización sin ánimo de lucro, y lo que hacemos es canalizar los proyectos de investigación y el simposio bianual, el cual incluye a toda clase de profesionales de la reproducción y es internacional. Este simposio, en el que intervienen ponentes procedentes de países de todo el mundo, está adquiriendo cada vez más importancia y relevancia y suele tener una asistencia de unas 600 personas.

En cuanto a los proyectos de investigación, lo que hacemos es firmar convenios con varias universidades: la Autónoma de Madrid, la Complutense de Madrid y la Miguel Hernández de Alicante, y, aparte, también se están estableciendo convenios con una universidad estadounidense en San Francisco y con un equipo de Italia, de Palermo. Por medio de esta serie de convenios, hacemos trabajos de investigación conjuntos.

¿Sobre qué campos investigan en este momento?

Ahora mismo, con la Universidad Autónoma, investigamos sobre la fragmentación de ADN en el espermatozoide con el profesor Jaime Gosálvez, y ya hemos llevado trabajos a varios congresos internacionales. Por otra parte, hemos empezado, hace unos meses, con la Universidad Complutense y por medio de su cátedra de Fisiología, un proyecto para estudiar la baja respuesta en mujeres jóvenes y su relación con oxidación y radicales libres. Con el equipo italiano de Palermo, hacemos un estudio con los donantes para ver qué ocurre con el endometrio e mujeres en tratamiento de fertilidad (se trata de un proyecto de genómica aún sin publicar, aunque el paper ya es consultable en una revista internacional). Por último, también tenemos establecido un convenio con el Hospital Gregorio Marañón, con el que hacemos un estudio de pacientes que presentan alteraciones inmunológicas, que presentan fallos de implantación (es decir, que no se embarazan después de varios ciclos) o bien con abortos de repetición de causa inmunológica a las que se aplica una terapia muy novedosa y que hemos empezado a practicar por primera vez en la clínica.

A menudo las fundaciones se concentran en actividades de índole social. ¿Por qué la clínica concentra aquí su potencial científico e investigador?

Para nosotros, la I+D en la clínica es fundamental. En las técnicas de reproducción, disponer de una base científica resulta fundamental no solo para el desarrollo de la actividad  asistencial, sino también para la mejora y la ampliación de conocimientos. Pero, desde el punto de vista social, también estamos haciendo cosas a pequeña escala, como publicar un libro sobre preguntas fundamentales sobre reproducción para pacientes… Sucede que estas acciones tienen menos repercusión en los medios, pero se imparten, por ejemplo, clases en colegios, universidades e institutos para formar a los jóvenes en conocimientos generales sobre salud y sexualidad.

Por último, la clínica concede especial importancia a la calidad asistencial, como lo demuestra que dispone de la certificación ISO 900, e incluso al cuidado del medioambiente, como lo ratifica la ISO 14001. También ha instaurado el Programa Sanidad Excelente Privada. ¿Son sus puntos fuertes, no es así?

Ahora mismo, la calidad asistencial es lo que nos diferencia del resto de las clínicas. En este momento, en la Comunidad de Madrid, nos situamos en tercer lugar por número de ciclos que hacemos, bastante por debajo de las dos primeras. Sin embargo, podemos competir en calidad de la asistencia y de los servicios que ofrecemos, razón de que cuidemos y midamos constantemente la atención al paciente.

¿Cómo se miden esos parámetros?

Hay dos vías: la de la percepción, por medio de encuestas a los pacientes (de esa manera podemos saber, periódicamente, cuál es su opinión en cada uno de los puntos que son fundamentales para nosotros), y, en segundo lugar, aparte de las quejas o reclamaciones, una serie de indicadores que medimos continuamente por medio del Departamento de Atención al Paciente (por ejemplo, se comprueba cuál es el número de pacientes que no vuelven tras una primera visita, qué número no lo hace tras practicársele un ciclo de fecundación in vitro, opiniones en general sobre la atención recibida, etc).
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