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Jueves, 14 de junio de 2012   |  Número 2 Ao I
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ÁLIAD Y LA FEDERACIÓN REGISTRARON EL PROGRAMA EN 2005
La privada se certifica con el SEP
El proyecto aglutina métodos para mejorar la eficiencia de los centros

Javier Barbado. Madrid
La consultora Áliad y la Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP) comenzaron a trabajar en 2001 en un proyecto para promover y acreditar la calidad y capacidad de mejora de los centros sanitarios privados. En 2005, nace el denominado Programa Sanidad Excelente Privada (SEP), por entonces poco conocido o imitado por otras compañías porque, de hecho, fue pionero en su género. Hoy, el propio Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se plantea desarrollar un sistema de acreditación que combine los mejores aspectos de la Joint Commission y del modelo de autoevaluación EFQM (European Foundation for Quality Model), las dos fórmulas de promover, evaluar y certificar la calidad de las organizaciones sanitarias más conocidas y provistas de mayor relevancia internacional.

Ana María Rodríguez de Viguri, presidente de la compañía Áliad.

En realidad, el SEP de Áliad y la Federación cumple con las premisas que ahora el Ejecutivo central desea para los hospitales del Sistema Nacional de Salud, solo que se especializa en el sector privado. En España, no existe hasta la fecha iniciativa alguna que se le parezca, lo que explica que cada vez se adhieran a ella más centros. La posibilidad de lucir el certificado SEP depende en todo caso de la voluntad de los directivos y los dueños de estos últimos, quienes, de forma voluntaria, incorporan el programa a sus servicios de manera total o parcial.

Un buen ejemplo de hospital privado que se suma al certificado SEP con la idea de ofrecer una calidad comprobada a sus pacientes, y, al mismo tiempo, despreocuparse de las inspecciones de los organismos oficiales (pues si se dispone de aquél se cumplen todos los requisitos de obligado cumplimiento legislativo), es el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, que dirige el también vicepresidente de la Federación y presidente de la Asociación para la Promoción de la Excelencia de la Sanidad Privada (Aneasp), Valentín Ballesteros, con quien ha conversado Publicación de Excelencia Sanitaria. “Hará unos nueve años, nos plantearon formar parte del programa, y, por entonces, desde la Dirección de Enfermería del hospital se valoró como una opción muy interesante para mejorar y homogeneizar todos los procedimientos”, explica. Desde su punto de vista, “la SEP es una variante de la ISO” que suple las carencias de esta última en lenguaje y metodología propios del sector sanitario.

En este punto coinciden todos los entrevistados, desde el actual presidente de la Federación, Gabriel Uguet, hasta los directivos de centros o de servicios hospitalarios como, por ejemplo, el servicio de Anestesiología del Centro Médico Teknon (Anestalia), Luis Aliaga Gilpérez: “Los requisitos del SEP van un poco más allá que los de la ISO: le dan un plus; de entrada, se especializa en la sanidad privada, que es a lo que nos dedicamos nosotros; en segundo lugar, hay una serie de ítems que ellos conocen y que no se ciñen solo a temas de seguridad, sino que también incluyen cuestiones de liderazgo estratégico y de índole financiera; en suma, el SEP no se limita a más papeles y más protocolos, como la ISO, y, hasta la fecha, nos ha funcionado muy bien”.

Valentín Ballesteros y Rosa María Fernández, director gerente y directora de Enfermería, respectivamente, del Hospital Virgen de la Paloma de Madrid.

Con el visto bueno de su Dirección de Enfermería en la mano, el centro que dirige Ballesteros decidió aplicar el programa y elaborar “un libro de procedimientos y de funcionamiento” que homogeneizara los procesos: “Al hacer todo el mundo las cosas de la misma manera, resulta muy fácil dotarlas de continuidad; de ese modo se elude que cada sanitario las haga de una manera distinta”, resume.

El gerente del Virgen de la Paloma presume, además, de que este hospital particular dispone de acreditaciones globales, esto es, no las reduce a algunos de sus servicios como sucede a menudo en los grandes hospitales públicos. De hecho, uno de los requisitos que en la actualidad se exige al centro solicitante del SEP consiste en que ya disponga de una importante acreditación internacional: la ISO 9001 de 2008, tal como ha explicado a este periódico Mercè Soteras, directora de Calidad y Adjunta a Dirección General de la Red Asistencial Juaneda, grupo líder en Baleares que ha implantado el programa en sus clínicas (Clínica Juaneda de Mallorca y de Menorca, Hospital General de Muro y los policlínicos asociados): “En 2002 se elaboró la memoria [de la clínica para optar al programa SEP] y empezamos a aplicarla parcialmente en 2004. En la actualidad, la certificación se extiende a todos sus servicios”, confirma.

Desde su punto de vista, los modelos de certificación internacionales se antojan “demasiado genéricos” para aplicarlos a los centros sanitarios privados españoles, y de ahí el atractivo del SEP. “Al principio, el modelo tenía poca visibilidad nacional porque éramos pocos los centros que empezábamos con él: el Hospital Nuestra Señora de América, algunos centros de Andalucía…; pero ahora su repercusión resulta innegable”, zanja.

Mercè Soteras, de la Clínica Juaneda, recoge un premio en el aniversario de Áliad.

Si algo caracteriza al programa SEP es su carácter dinámico, la actualización y renovación permanentes como premisas indispensables para su continuidad en el tiempo: “Nos hemos nutrido de la experiencia de todos los centros que lo han implantado hasta ahora; hemos echado mano de los estándares existentes para pulirlos con niveles de exigencia cada vez mayores e incorporar, por ejemplo, los últimos requisitos internacionales en seguridad del paciente”, confirma Soteras.

Como sucede con cualquier modelo de calidad, una compañía independiente lo audita cada año y da fe de su cumplimiento. Al mismo tiempo, los centros que lo poseen suelen renovarlo de forma periódica (en el caso de la Red Asistencial Juaneda, por ejemplo, cada tres años), y, entre los aspectos que más puntúan para su consecución y mantenimiento, la directiva de este conjunto de clínicas destaca el grado de satisfacción del personal laboral: “Hemos de entender que no somos una fábrica de calcetines, sino un sector muy especial como es el de la salud; por eso, monitorizar aspectos como que el trabajador se sienta a gusto, contento y motivado es una parte muy importante que se refleja en los resultados”, declara.

En realidad, si un plan que certifica la calidad no se renueva cada poco tiempo, pierde todo su sentido. De ahí la frecuencia anual de las auditorías y la existencia de un equipo de directores médicos, gerentes y otros profesionales que, en cada hospital con el programa implantado, lo revisan “permanentemente”.

Luis Aliaga Gilpérez, de Anestalia.

Esta renovación periódica dota al certificado del rigor, la seriedad y el prestigio que anhela toda organización asistencial privada, y, tal vez por ello, la crisis económica mundial no ha repercutido en una menor contratación del SEP; más bien se han mantenido los centros que la poseían antes de 2008 y ha habido otros nuevos que la han solicitado este año o en 2011, de acuerdo con el director general de Áliad, Julio González Bedia: “No ha habido un descenso de acreditaciones por la crisis; de hecho, hay nuevos clientes como, por ejemplo, el Hospital Juan Grande de Jerez de la Frontera, en Cádiz, y las clínicas del Pilar y Asunción del País Vasco, todos ellos en proceso desde 2011”. En cuanto al año en curso, se encuentran en proceso de implantación del SEP organismos como el Instituto Valenciano del Pie: “La cuestión es que hay nuevos en el club, digamos, y el resto sigue y se mantiene si ha sido riguroso con el programa”, explica. “Por lo tanto, no hemos notado una disminución de la demanda, ya que, al tratarse de un programa de excelencia, los centros que lo han liderado llevan con él mucho tiempo y, entre los que se lo han tomado en serio, se ha mantenido y les ha permitido ser más eficientes”, insiste. “Hablamos de un plan de gestión orientado al paciente que busca la eficiencia (detectar incidencias, ampliar procesos…); en definitiva, un sistema de gestión que ellos mantienen porque les resulta muy útil, y que les permite detectar y emprender mejorar de forma continua al tener que renovarlo cada año”, aclara.

Entre las características del SEP, aparte de exigir de antemano el ISO 9001 de 2008 y de adaptar su lenguaje a la sanidad privada, destaca su empeño en instaurar en los centros sistemas de gestión basados en la fórmula europea de excelencia EFQM. En este sentido, conviene recordar que la compañía Áliad es, desde 2006, el único representante en España de tal modelo en el sector sanitario privado. Aliaga Gilpérez, de Anestalia, valora la preocupación del programa por instaurar modos de trabajo que beben de las fuentes del EFQM, el cual se promueve de forma inequívoca en toda Europa, y, en lo que atañe al Centro Médico Teknon, es el favorito de la Generalitat de Cataluña y de la Consejería de Salud de esta comunidad autónoma.

Julio González Bedia, director general de la compañía Áliad.

Para este directivo, ahí radica el éxito del SEP, o, al menos, la razón por la que la clínica que él dirige no ha titubeado a la hora de implantarlo: se trata de una acreditación que se apoya en otras muy valoradas por las autoridades sanitarias y las compañías de seguros, por citar a dos de los intermediarios con que a menudo lidian los responsables de la sanidad privada. “Además, nos permite encontrar herramientas que den un sentido a lo que hacemos; que permitan hacer un seguimiento de ello y mantener muy alta la calidad prestada, máxime ahora que la sanidad pública está en quiebra y hay cada vez más competencia en la privada”, razona. González Bedia, en declaraciones al diario digital Redacción Médica, asegura que, sin lugar a dudas, “el modelo europeo es muy potente, y, por ello, hay que aplicarlo bien, cosa que no es fácil; para lograrlo, se necesita formar a los directivos y aplicar herramientas de gestión”. “A partir de ahí –continúa– hemos hecho planes estratégicos, sistemas de gestión por procesos basados en los resultados clave… Al final, lo que tenemos que conseguir son resultados que puedan ser demostrables. Todo el sistema de Sanidad Excelente Privada con su acreditación pretende demostrar que se están cumpliendo los mínimos que necesitamos, y demostrar que se va avanzando, y cada año hemos evolucionado en este sentido”.

El propio Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), portavoz e interlocutor del colectivo de compañías privadas ante el resto de agentes sanitarios en España desde hace dos años, menciona en sus informes el SEP como uno de los principales referentes en modelos de excelencia sanitaria independientes. Se calcula, de hecho, que unas 16.000 personas trabajan para implantar, supervisar y desarrollar el programa, que, a estas alturas, ya acumula un considerable acervo de conocimientos, desde procedimientos y protocolos específicos hasta mediciones y actividades de benchmarking. La acreditación SEP, como tal, nació en 2005 con el objetivo de mostrar la excelencia de las organizaciones sanitarias privadas, y lo cierto es que el programa ha evolucionado con el tiempo (178 centros desde sus inicios, 144 lo mantienen en este momento en todo el país).

En cuanto a las encuestas llevadas a cabo por sus creadores, de ellas se deduce que el 70,9 por ciento del personal de los centros que lo poseen se encuentra contento con el programa. Estos sondeos también analizaron otras variables, aparte de la satisfacción del profesional del centro con SEP, como las condiciones de trabajo, el grado de formación, la organización, la comunicación interna, la participación, el reconocimiento, la percepción de la Dirección y el prestigio.

Orientación al paciente: atención y seguridad

La orientación humana de SEP se manifiesta en su prioridad en la calidad asistencial y la atención al paciente. Se evalúan tanto resultados asistenciales, como resultados de percepción del paciente sobre el trato, la seguridad o la información. Manuales de estilo de atención, formación en trato al paciente, medición de la satisfacción de los pacientes, guías de información, protocolos de seguridad, son algunos ejemplos de actuaciones en este sentido.

Seguridad de la información

Además, entre los requisitos que cumple de forma meticulosa el SEP, sobresale el relacionado con la seguridad de la información, que, en el marco del bautizado como “Programa Mercurio”, parte de un Código Tipo para adaptar la Ley de Protección de Datos a la realidad de la asistencia sanitaria (véase la entrevista a Valentín Ballesteros en este mismo número). “Se trata de un compendio de normas muy focalizadas en ese campo, un ‘paraguas’ de funcionamiento común” a los centros involucrados en este proyecto del programa SEP, aclara Soteras.

Esquema en el que se basa el funcionamiento del programa SEP.

Por su parte, la presidente de Áliad, Ana María Rodríguez de Viguri, recuerda en el citado diario digital que, según un estudio independiente, los centros sanitarios privados salen mejor parados que los públicos en cumplimento de la normativa vigente sobre protección de datos: “Es así por una razón: a los privados les multan (…). Pero lo interesante es implantar una cultura de protección de datos basada en métodos de gestión, y ésa es precisamente nuestra idea. Por eso celebramos una jornada sobre este asunto en la que una persona de la Agencia de Protección de Datos se mostró muy clarificadora, y, a partir de ahí, iniciamos una serie de novedades para nuestro proyecto”. El mismo González Bedia, en declaraciones para Publicación de Excelencia Sanitaria, ratifica que “el Proyecto Mercurio no se limita a crear un cumplir la Ley Orgánica de Protección de Datos –LOPD–, sino que consiste en un sistema de gestión que ayuda a implantar un plan de seguridad de la información que se mantenga en el tiempo”. “Tanto el Programa Mercurio como el Código Tipo –prosigue– permiten conocer las necesidades de un hospital privado: cómo hacerle fácil, asequible, y ágil el cumplimiento de la LOPD; de hecho, el segundo no es sino un método validado por la Agencia de Protección de Datos para que el hospital no tenga problemas con esta normativa”, señala.

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