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Lunes, 29 de abril de 2013   |  Número 21 Año I
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calidad asistencial
Consenso entre SEFH y SEMES para reducirlo
Hasta el 37 por ciento de los ingresados en urgencias sufre errores de medicación
El 12 por ciento de los equívocos se relaciona con la seguridad de los fármacos

Redacción. Madrid
Médicos de urgencias y farmacéuticos de hospital de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) han elaborado el primer documento de consenso  para reducir los errores en la atención sanitaria que sufren los pacientes que ingresan en las urgencias. Un documento que está avalado por esta sociedad científica y por la de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes). “Hasta un 37 por ciento de los errores que se producen en estos servicios son causados por la medicación de estos pacientes”, ha declarado Beatriz Calderón, miembro del Grupo de Trabajo Redfaster de Atención Farmacéutica en Urgencias de la SEFH. Esta experta añade que “la elaboración de este consenso surgió al detectar los farmacéuticos de urgencias que el manejo de la medicación habitual es una responsabilidad que, inicialmente, no es atendida por ninguno de los profesionales que se encarga del paciente que ingresa en este servicio, ya que es el motivo de la consulta lo que capta toda la atención”.

Según el National Center for Health Statistics, en los Servicios de Urgencias es donde se produce el mayor número de errores de medicación prevenibles. Según ha explicado Calderón, “hasta un 12 por ciento de los pacientes que visita las urgencias sufre errores relacionados con la seguridad. Además, de los relacionados con la medicación, que son los más frecuentes, existen otros que están relacionados con la higiene, el dolor o la rapidez en las actuaciones”.

 José Luis Poveda, presidente de la SEFH.

No hay que olvidar que el paciente que visita urgencias tiene contacto con varios médicos de distintos niveles asistenciales y que cada uno de ellos aborda diferentes problemas de salud. En este sentido, Calderón explica que la finalidad de este protocolo “es garantizar la seguridad y la calidad de la  farmacoterapia durante la asistencia sanitaria urgente, así como resolver desde el inicio los problemas relacionados con los medicamentos y evitar que éstos se transmitan al área de hospitalización en aquellos pacientes que terminen ingresando”.

Este documento de consenso ofrece una serie de recomendaciones para evitar las interacciones entre medicamentos. “Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pacientes que acuden a estos servicios son dados de alta, de forma que la revisión de los tratamientos que recibe durante su atención urgente, evitará que se produzcan efectos adversos tras su paso por el hospital. En este sentido, “este documento incluye una serie de pautas específicas de tipo farmacológico, que permiten un abordaje personalizado del tratamiento del paciente en base a sus características clínicas”, apunta.

Papel del profesionale de la farmacia hospitalaria

En la atención al paciente hospitalizado se debe hacer conciliación en los momentos de transición: al ingreso, al alta, en los traslados y periódicamente. Según apunta Beatriz Calderón,“el farmacéutico de urgencias debe ser el profesional responsable de liderar el programa de conciliación y elaborar la historia farmacoterapéutica del paciente y así colaborar junto con la enfermería y el médico en la prevención de errores de medicación derivados de interrupciones, continuaciones o modificaciones no deseadas”.

Además, para facilitar el trabajo del farmacéutico, el documento hace una selección y diferencia qué fármacos son de alto riesgo, por lo que tienen que ser revisados en las cuatro primeras horas desde la atención del paciente y, por el contrario, qué otros fármacos pueden esperar hasta 24 horas de dicha evaluación. De esta forma, "este protocolo ayudará a que los pacientes reciban de forma adecuada todos los tratamientos necesarios que estaban tomando previamente, con la dosis, la vía y la frecuencia correctas y adecuados a su situación actual, así como la nueva prescripción en el hospital".

Asimismo, el protocolo recomienda revisar el último informe de alta de hospitalización (si es reciente), la última prescripción de recetas de Atención Primaria, solicitar al paciente/cuidador si tienen alguna hoja actualizada de medicación y comprobar la veracidad en la toma de los tratamientos que no tienen una indicación clara, ya que estos son susceptibles de abandono a causa de los efectos adversos o por falta de eficacia (tipo antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos en ancianos, etc.).

 

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