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Jueves, 14 de junio de 2012   |  Número 2 Año I
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VALENTÍN BALLESTEROS, GERENTE DEL HOSPITAL VIRGEN DE LA PALOMA DE MADRID
“Es más fácil concienciar de la certificación de calidad al sanitario privado”
Todos los servicios del centro que dirige están acreditados conforme a la ISO 9001

Javier Barbado / Imagen: Pablo Eguizábal. Madrid
Los sectores contrarios a la implantación de los servicios sanitarios de índole privada en España esbozan argumentos como el de que, desde un punto de vista general, su calidad asistencial y el grado de formación de sus profesionales son inferiores a los de la sanidad pública. El entrevistado desmiente con rotundidad tal valoración de la sanidad privada que, de hecho, considera provista de sanitarios tan cualificados como los del Sistema Nacional de Salud (cuando no de los mismos), e incide en su carácter complementario y en la excelencia de sus prestaciones. De hecho, matiza que resulta más fácil concienciar a un grupo reducido de profesionales del valor de certificar la calidad de la asistencia, máxime si se les forma para ello desde su entrada al centro privado. El hospital que dirige dispone de la ISO 9001, y, según precisa, la acreditación se extiende a todos sus servicios porque es política del centro no limitar los reconocimientos a una sola parte del centro. Por último, también alude al Programa Sanidad Excelente Privada (SEP) como modelo de calidad de referencia implantado en el Virgen de la Paloma desde hace casi una década.

Ballesteros explica qué es la Amosp y el Código Tipo.

Aparte de dirigir el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, usted preside la Asociación Nacional para la Promoción de la Excelencia en las Actividades Sanitarias Privadas (Aneasp). ¿Cuándo nació esta entidad y qué fines persigue?

Esta entidad nación formalmente el año pasado, pero llevábamos ya dos años intentando hacerla. Nos dimos cuenta de que, en muchos foros, se hablaba de que la sanidad privada padecía una percepción de asistencia “de segunda clase” o de baja calidad o que se dedicaba solo a hacer pequeños procedimientos y luego se derivaba a la sanidad pública, cuando esto no es cierto, y, de hecho, en la sanidad privada se hacen intervenciones de todo tipo. Es más: con la atención a los funcionarios, nos obligan a que se tengan que realizar los mismos procedimientos [que en el Sistema Nacional de Salud].

De modo que la sanidad privada no es solamente el 33 por ciento del volumen de la sanidad (incluso en número de hospitales representa a más del 50 por ciento), sino que también, tal como tratamos de demostrar desde esta Asociación, la sanidad privada es excelente. Es muy buena y se están haciendo cosas de muy alta calidad.

La Aneasp ha llegado a un acuerdo tanto con la Federación Nacional de Clínicas Privadas como con la Asociación Nacional de Actividades Médicas y Odontológicas de la Sanidad Privada (Amosp), para promover un Código Tipo que ayude a cumplir la Ley de Protección de Datos. ¿En qué consiste?

La Ley de Protección de Datos en el sector sanitario privado resulta casi imposible de cumplir puesto que, no es que dicte unos procedimientos reglamentados para el uso y regulación de los datos personales, sino que resuelve que no tiene que haber divulgación alguna de ellos, y eso, en el día a día de los hospitales, es de imposible cumplimiento.

Sin embargo, sí existe, dentro de la Ley de Protección de Datos, la posibilidad de establecer un Código Tipo, que es equivalente a las certificaciones y al Programa Sanidad Excelente Privada por cuanto establece una normativa para cumplir por parte de los hospitales y desarrolla un reglamento orientado a la sanidad privada (también podría incluir a los públicos). Eso hace que, cosas que puedan estar indefinidas en la Ley de Protección de Datos, se encuentren mejor definidas en ese Código Tipo.

El directivo explica los certificados que posee el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid.

Por ejemplo, cuando una persona acude a la consulta, está autorizando el uso de sus datos personales de una manera implícita, dado que ha acudido de forma libre y voluntaria. Pero si uno se va a la ley, habría que pedir a cada enfermo, cada vez que viene a la consulta a hacerse un análisis, una autorización de su tratamiento de datos (se trata de datos de salud de alta seguridad y tendría que otorgar su consentimiento explícito). Con el Código Tipo, se regula el hecho de que acudir a la consulta es de por sí un consentimiento tácito del paciente para el tratamiento de sus datos.

Por otro lado, está la cuestión de la cesión de datos. Al tratarse de datos de carácter personal, la cesión a casas aseguradoras, fabricantes de prótesis, laboratorios u otros profesionales debería ir acompañada de autorización expresa, y, cada vez que hubiera que compartir los datos con cualquier persona ajena al hospital, habría que solicitar una autorización al paciente. Técnicamente hablando, eso es inviable. El Código Tipo hace posible que, en la autorización que otorga el paciente para la cesión de sus datos en el momento de ingresar, ya se le explique que se pueden ceder todos esos datos [a terceros].

Por otro lado, el tratamiento de datos de carácter personal no podría ser usado para estudios o estadísticas sin la autorización expresa del paciente. Y volvemos a lo mismo: en el Código Tipo ya está definido ese aspecto, dado que se trata de un documento que se publica en el Boletín Oficial del Estado, esto es, no hablamos de un documento interno del hospital sino de otro publicado por la Agencia y que se puede aplicar.

¿Hay alguna desventaja en recurrir al Código Tipo?

La hay en el hecho de que se deben cumplir más requisitos que los que exige la ley. Es decir, la normativa hay que cumplirla y el Código Tipo tiene que aportar algo más. Y, para eso, se establecen unas auditorías que, en vez de ser bianuales, se hacen cada año, de modo que viene un grupo de personas ajenas que certifica que se está cumpliendo con la ley.

¿Es igual de excelente la asistencia sanitaria en España en los centros privados en relación con los de naturales pública?

Está al mismo nivel y es más: en muchos casos, está a un nivel superior. Hay que tener en cuenta, de todos modos, que la Sanidad es única y que es muy difícil distinguir entre sanidad pública y privada, pues hay hospitales públicos financiados y gestionados por la Administración en su parte asistencial, pero gestionados por empresas privadas en la provisión de otros servicios; también hay empresas privadas que, por medio de un pago capitativo acordado con el gobierno autonómico, gestiona hospitales públicos; también está el caso del paciente que se deriva a una clínica concertada porque en la sanidad pública no se le puede intervenir, y, por último, está el hospital privado puro. De modo que estamos tan interrelacionados que, hoy en día, hablar de calidad asistencial…

Ballesteros habla de los modelos de calidad en la privada.

Nos referimos a la sanidad pública comparada con la privada pura.

Sí, claro: la sanidad privada pura. Pues de ella hay que tener en cuenta que no es solamente para abordar casos banales, sino también procesos grandes e importantes como puede ser la atención a la totalidad del colectivo de Muface. Estamos hablando de millones de asegurados funcionarios que, todos los años, elige la sanidad privada pura para ser atendidos. Y esa sanidad tiene que darles las mismas prestaciones que le da el sistema público. Obviamente, hoy en día, el nivel cultural y de conocimientos que poseen los pacientes, y, en suma, la sociedad, no te permite dejar de hacer una sanidad [privada pura] excelente.

Centrémonos en el hospital que dirige. ¿De qué acreditaciones de calidad dispone el Virgen de la Paloma de Madrid?

Desde el punto de vista sanitario, tenemos la certificación total del hospital ISO 9001, es decir, todos los servicios merecen esta acreditación, desde la cafetería hasta los quirófanos, la UVI o la farmacia.

También disponemos de la certificación de medio ambiente, tema con el que estamos muy concienciados. Aquí nosotros hemos añadido el certificado en “ruidos”, con el fin de que el hospital no moleste a los vecinos (aunque estamos en una colonia muy tranquila, pero, precisamente por eso, al estar libres del habitual ruido de Madrid, se ha contemplado esa ventaja). También estamos con la certificación ISO: 27000 de Protección de Datos, puesto que, hoy en día, la Agencia de Protección de Datos está siendo muy estricta con el cumplimiento de la normativa y no podemos arriesgarnos a que una inspección detecte un pequeño desliz, ya que resulta muy caro. Hoy en día, las sanciones que impone esta Agencia son muy caras, y, por lo tanto, se trata de un tema en el que conviene estar certificados para sacarlo adelante.

Valentín Ballesteros y Javier Barbado, periodista de Sanitaria 2000.

Y, por supuesto, estamos en el programa Sanidad Excelente Privada (SEP), que es una revisión completa y exhaustiva anual por parte de unos auditores externos, y que certifica que tú haces y cumples todas las leyes sanitarias. También estamos pendientes, por ejemplo, de la conciliación de la vida laboral y familiar, dado que, como tenemos un colectivo con altísimo porcentaje de mujeres, y con la desventaja que tenemos de no poder implantar jornadas partidas o continuas para que adapten a los profesionales (al tener que permanecer abiertos las 24 horas del día), estamos aplicando un programa que permita esa conciliación.

¿Se invierte en la formación de los profesionales?

Sí, eso también es muy importante. Aprovechando las subvenciones que hay en la Fundación Tripartita, estamos implantando una serie de cursos que son obligatorios dentro del hospital dependiendo de los departamentos. El primer curso que tenemos obligatorio es sobre protección de datos: toda persona que entra, a lo largo de los cuatro o cinco primeros meses, debe realizar un curso sobre ello con el fin de que esté bien concienciada de que no puede hablar con otras personas sobre los datos de un paciente. Por otra parte, también estamos haciendo cursos de prevención de riesgos laborales a todas las personas que entran para evitar, por ejemplo, malas posturas o movimientos a la hora de atender a los pacientes (en el caso de enfermeras y celadores es cuando más accidentes suceden, cuando están moviendo a los pacientes).

Por otro lado, en Enfermería y con relación al contagio por parte de los enfermos, también se está previniendo como parte del programa de prevención de riesgos laborales. Otra variante que controlamos aquí es la infección intrahospitalaria: a menor infección nosocomial, mayor eficacia y eficiencia del centro, puesto que se trata de la principal fuente de complicaciones

Nos interesa su opinión sobre los modelos de acreditación de uso habitual en el sector sanitario. Por ejemplo, el EFQM.

Todo directivo o gerente de un hospital que ya dispone de una estructura montada, muestra reticencias a implantar nuevas directrices y eso es normal, esto es, cuando uno se dispone de implantar una nueva estructura por medio de un modelo como el EFQM (sistema de calidad en el que te van puntuando) se ve un rechazo, y hay que concienciar para ello. La Dirección es la primera que ha de estar muy concienciada de que lo quiere implantar, y, después, transmitirlo a toda la organización. No vale que un directivo llegue y diga: “Mañana hay que tener la EFQM”. No, no consiste en eso. A la hora de implantar la EFQM o cualquier otro modelo de calidad y de excelencia, la Dirección ha de estar muy concienciada y se debe motivar mucho más para llevar a cabo un esfuerzo extra, que en primer lugar –insisto– debe ser concienciar al personal de que el modelo es eficaz y da sus frutos.

Cuando ya tienes implantado un modelo de calidad, es más fácil, ya que la gente ha visto que es provechoso, que se ha obtenido algún beneficio a partir de su implantación. Todavía no están muy implantados los principales modelos de calidad precisamente por eso, porque, primero, hay que concienciar a toda la organización de que es un buen sistema. Cuando se conciencia a toda la organización, entonces se puede implantar. Pero tratar de hacerlo por el simple hecho de que lo ha dicho el director o el gerente, es totalmente inviable.

Se entiende la necesidad de concienciar al personal sanitario de implantar estos modelos que, a la postre, no dejan de ser voluntarios. ¿Se encuentran a la par en este aspecto la sanidad pública y la privada?

Los hospitales pequeños tienen una media de 100-110 camas, en tanto que los centros públicos tienen una media de 300-330 camas, lo que implica mayor número de profesionales en los segundos (me refiero por hospital y no por ratio de cama, que es la misma para todos). Concienciar a un hospital público de la implantación de un nuevo sistema de calidad es mucho más complejo, porque requiere un esfuerzo adicional que no se ve recompensado en retribución económica u otro tipo de compensación a los trabajadores. Por eso, en los hospitales públicos, lo que normalmente se acredita con el EFQM o con la Joint Commission o con sistemas ISO son pequeñas partes del hospital, es decir, no se acredita el hospital completo, mientras que, en un hospital privado, lo normal es que se acredite completo. Dicho esto, el modelo EFQM sí que se está tratando de llevar a cabo en muchos hospitales, pero volvemos a lo mismo: se hace en algunos de sus servicios y no en el centro completo. En cuanto a la implantación [de modelos de calidad en centros sanitarios privados], resulta mucho más fácil convencer a un grupo reducido de personas, máxime si han tenido algún tipo de sistema de calidad y una formación continua (que es lo que está aplicando a partir de la Fundación Tripartita y la Federación Nacional de Clínicas Privadas): en esas reuniones se les puede ir concienciando.

Como vicepresidente de la Federación, ¿cree usted que el sector sanitario privado va a desempeñar un papel clave en el sostenimiento del Sistema Nacional de Salud?

Es que ya lo estamos desarrollando. El otro día, en una de las múltiples reuniones que mantenemos con representantes del Ministerio y de las comunidades autónomas, se mencionaba la derivación del paciente. Pero la derivación del enfermo es una cosa muy sencilla que consiste en que lo que no pueden hacer ellos, se hace en la privada. Pero es que no nos damos cuenta de que ya está haciendo otra serie de cosas. Así, por ejemplo, un proceso complejo como la hemodiálisis ya se hace, en un altísimo porcentaje, en el sector sanitario privado; la derivación desde la pública para la realización de pruebas diagnósticas (y no solamente para la resonancia magnética: también el PET-TAC) llega en buena parte a centros privados. ¿Por qué? Porque el sistema de implantación de nuevas tecnologías en los hospitales cuesta por la normativa que deben aplicar (concursos públicos, etc.; eso hace que la tecnología siempre ocupe un segundo lugar).

Y en cuanto a la colaboración público-privada, estamos hablando de 66-33 para ser exactos, es decir, un tercio de la sanidad en España ya es privada. Las mutuas de accidentes de trabajo son sanidad privada; la colaboración en los modelos de pago caritativo (modelo Alzira) es un modelo privado. La Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, es un sistema privado y nadie duda de su calidad, de su modelo económico y del alto nivel de calidad y de prestación de sus profesionales. De modo que la colaboración existe. ¿En un futuro? Evidentemente, la eficiencia y la rapidez de respuesta de los modelos privados es mucho mejor que la de los hospitales públicos. ¿Por qué? Porque tenemos menor lista de espera; porque los procedimientos se pueden realizar en treinta días sin ningún tipo de espera; porque, ante un exceso de demanda, el hospital puede ponerse a producir más, y, cuando sucede lo contrario, los servicios se pueden disminuir y el personal aprovechar para gastar sus vacaciones…

Así que existe esa colaboración. Y, evidentemente, somos mucho más eficientes a nivel de precios. Si se compara la tarifa correspondiente a los pacientes que son derivados a la sanidad privada con la de los que son atendidos en los hospitales públicos dependientes de los gobiernos autonómicos y las administraciones, se ve que nosotros somos entre el 30 y el 40 por ciento más económicos. Por lo tanto, en esta situación de crisis económica, creo que debe primar la eficacia y la eficiencia.

Por último, ¿desmiente que la formación del profesional de la privada sea inferior a la del sanitario de la pública?

Lo desmiento rotundamente. Para trabajar en un hospital privado, el sanitario, lo primero de todo, ha de estar perfectamente colegiado y en posesión del título MIR. También hay que tener en cuenta que muchos profesionales que están trabajando en la sanidad pública, luego, por la tarde, trabajan en la privada, con lo cual son los mismos. La formación hoy en día de los profesionales que hacen el sistema MIR es excelente; para entrar, de partida, ya han necesitado sobresaliente.

Sin embargo, sí se puede hablar de la falta de médicos que ha habido; la planificación en este sentido en España. Hace ya treinta años, se implantaron los númerus clausus en la facultad, y, de ser una facultad libre, se pasó a un número muy restrictivo de plazas. Eso ha ido derivando en que ha salido un número menor de médicos, y ahora, con las jubilaciones, ha disminuido el número de profesionales y hemos necesitado importar médicos. Pero no solamente en la sanidad privada, sino también en la pública. La falta de pediatras y de anestesistas, por ejemplo, ha hecho que se tengan que traer a especialistas de otras nacionalidades a trabajar a España para cubrir esas plazas, y eso tanto en la pública como en la privada: no es un defecto solamente de la sanidad privada. Por otro lado, no podemos permitirnos, en un hospital privado, que un médico que esté trabajando por nosotros no sea bueno muy bueno, porque, como bien decía antes, la gente tiene suficiente nivel cultural para saber si se le está atendiendo bien o mal, y, evidentemente, hoy en día, ante una mala atención o una mala praxis médica o incluso no hacerlo “perfecto”, la gente en seguida reclama. Y la reclamación pasa mucho más desapercibida en un hospital público, pero a nosotros nos influye mucho, porque, si sale algo mal, se difunde más y en ello va nuestro prestigio y nuestra imagen, de modo que no podemos permitirnos que haya trabajadores mediocres en los hospitales privados.

Vea aquí la entrevista completa

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