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Viernes, 12 de abril de 2013   |  Número 20 Año I
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la entrevista de excelencia sanitaria
VICTORIA VERDÚ, COORDINADORA DE GINECOLOGÍA DE LA CLÍNICA GINEFIV
“La crisis ha retrasado la edad media de nuestros pacientes”
La especialista alerta de que, a menudo, la mujer desconoce su expectativa reproductiva

Javier Barbado. Madrid
En solo nueve años (de 2004 a 2012) ha subido la edad media del cliente en la Clínica Ginefiv, en concreto de 34 a 38,2 años, y ese cambio es atribuible, entre otros factores, a la crisis económica que azota el país desde 2007, según ha explicado a Publicación de Excelencia Sanitaria la coordinadora de Ginecología del centro, Victoria Verdú. Para ella, lo relevante ahora es informar a la población de cuándo debe evaluar sus expectativas reproductivas ya que, no pocas veces, las parejas piensan que es posible retardar sin más el momento de tener descendencia cuando, en realidad, son muchos los aspectos que se deben tener en cuenta para planificarlo de la forma adecuada.

¿Ha aumentado la edad media de los clientes de las clínicas de reproducción asistida?

Sí. En la nuestra, al menos, desde 2004 a 2012 la edad media ha subido de 34 años a 38,2 años. En general, la edad media de quienes acuden a las clínicas es de 36 años, y la de quienes deciden seguir en la clínica una vez diagnosticados, es de 38. Lo cual se debe, probablemente, al peso de la crisis económica, entre otros factores. A partir de los 35 años, en la mujer aparecen problemas relacionados con la reserva ovárica, y mucho más aún después de los 38, que es, como digo, la edad media de las pacientes en nuestra clínica.

¿También importa la edad del varón?

Hablamos de parejas y, por lo tanto, claro que importa. Lo que sucede es que a nosotros nos preocupa más la edad de la mujer, ya que, en principio, un varón con 35 o 38 años suele tiene una capacidad reproductiva normal a no ser que padezca problemas sobreañadidos. Hay una diferencia reproductiva entre hombres y mujeres de, aproximadamente, diez-quince años; en el caso de la mujer, la edad con que acuden a las clínicas constituye su momento más complicado para tener niños con óvulos propios.

En una jornada reciente organizada por la clínica junto con la Universidad Autónoma de Madrid y la de Alcalá de Henares, se alerta de la influencia del estrés en la fertilidad. ¿Hay evidencias de esta relación?

Sí. El solo hecho de afrontar problemas de fertilidad es estresante per se. Si a eso se une, como he comentado, la situación de crisis económica, las parejas se desaniman por motivos lógicos: si en el trabajo se enteran de que están intentándolo, por ejemplo, lo cierto es que corren el riesgo de ser despedidos; si se ha de acudir a la clínica cada poco tiempo para llevar a cabo el tratamiento, lo habitual es que deba comunicarse en el entorno laboral… Es un factor estresante más. Y, por otro lado, ante la enorme responsabilidad de tener un hijo, la falta de sustento laboral se convierte en un grave problema.

En mi opinión, la crisis económica está influyendo en el hecho de que las parejas decidan tener hijos más tarde y en menor número.

En el foro antes citado se recordó la oportunidad de extender a la revisión ginecológica rutinaria algunas pruebas específicas de fertilidad como, por ejemplo, el recuento de folículos antrales (RFA) y el test de la hormona antimülleriana (AMH). ¿Cuál es su opinión?

Esas dos pruebas sirven para medir la reserva ovárica en la mujer. Aparte de detectar posibles anomalías y problemas de fertilidad, nos permite tener mayor conocimiento sobre la capacidad reproductiva de la mujer. Así tendrá mayor autonomía para planificar cuándo tener un hijo y aumentar las posibilidades de la maternidad genética.

Pongamos el caso de una pareja en la que ella rebasa los 35 años de edad. ¿Debería acudir sin más a una clínica como Ginefiv en caso de querer tener descendencia?

En este caso recomendamos que, tras seis meses de relaciones sexuales sin protección, se realice un estudio, bien por parte de su ginecólogo, bien en una unidad de reproducción asistida.

Pero las dos pruebas a las que me he referido, ¿deben formar parte de una revisión ordinaria?

La reserva ovárica de la mujer es medible y cuantificable. Lo que sucede en la actualidad es que la mujer, a veces, no sabe que, a partir de determinada edad y en determinadas situaciones, es muy difícil conseguir un embarazo. Por eso queremos informar de que, en las revisiones ginecológicas normales que una mujer se hace con 28, 30 o 32 años, se pueden añadir algunas pruebas muy sencillas de realizar como, por ejemplo, una ecografía vaginal y un recuento de folículos antrales; de este modo, se puede detectar un bajo número para la edad de la paciente y, en ese caso, proceder a hacer una prueba complementaria, la de la hormona antimülleriana (AMH), que mide con más precisión la reserva de óvulos de que dispone la mujer en su ovario.

Si la mujer tiene 28, 30 o 32 años y se le detecta, como digo, una baja reserva ovárica, tiene la posibilidad de vitrificar óvulos para disponer de ellos más adelante. Y, en todo caso, esa información es muy relevante para planificar futuros embarazos. De manera que, en una revisión ginecológica, recomendamos hacer una ecografía vaginal –cosa que siempre se hace–, llevar a cabo un recuento de folículos antrales –que es una prueba muy sencilla de realizar–, y, cuando se ve bajo número de óvulos, cabe la posibilidad de pedir la prueba de la hormona  antimülleriana que es complementaria y que nos informa muy bien de las expectativas reproductivas de la mujer a cada edad…

Así que, en resumen, nos parece muy importante que la mujer esté informada de sus expectativas reproductivas. En España, la Ley de Reproducción Asistida que tenemos permite tener niños con 35, 40, 45 o incluso 48 o 50 años, que es la edad máxima con la que trabajamos. Pero debe tenerse muy en cuenta que, en principio, los niños se deben procurar tener a edades razonables y, de no ser así, cabe la posibilidad de tenerlos con 45 o 48 años pero con donación de óvulos. La gente tiene el concepto equivocado de que se puede esperar a tener niños [a edades tardías], y en una unidad de reproducción te pueden ayudar y se puede conseguir, pero eso es relativamente cierto en el sentido de que, como digo, probablemente se puede ayudar con, digamos, 48 años, pero probablemente tendría que ser con donación de gametos. Queremos que la gente se conciencie de que los niños hay que tenerlos a unas edades razonables, y que se informe de las expectativas reproductivas a cada edad, pues a menudo acude a las unidades especializadas con  unas edades muy avanzadas pensando que esto es fácil y no lo es a no ser que utilicemos óvulos de una mujer joven y sin problemas de fertilidad.

 

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