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Jueves, 14 de junio de 2012   |  Número 2 Año I
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ENTREVISTA A RAFAEL GARCÍA, COORDINADOR MÉDICO EN EL GRUPO IMO
El brazo robótico Cyberknife reduce la toxicidad de la radioterapia localizada
La técnica es aplicable a tumores en los que no está indicada la irradiación clásica

Javier Barbado. Madrid
La técnica de radiocirugía robotizada Cyberknife, solo disponible en España en dos clínicas, una de ellas la del Grupo IMO en la capital –según fuentes del centro, más moderna que la otra–, disminuye la toxicidad del tratamiento del cáncer porque permite localizar el tumor con mayor precisión que con los procedimientos convencionales. De este modo, se amplía el rango de enfermos en los que está indicado su uso, y, en cuanto a los resultados, igualan a los de la radioterapia clásica. A lo largo de la conversación, el oncólogo radioterápico y coordinador médico del Centro de Radioterapia y Radiocirugía robotizada Cyberknife, Rafael García, detalla las características de esta tecnología inspirada en la utilizada en otros sectores como, por ejemplo, la industria del automóvil.

Rafael García, coordinador médico en el IMO.

¿Cuál es el principal elemento de la radiocirugía robotizada Cyberknife?

El dispositivo está provisto de un brazo robótico que procede de la industria alemana del automóvil, y que, de hecho, se usa en diversos sectores porque posee una precisión en sus movimientos submilimétrica que ronda los 0,1-0,5 milímetros (dato referido al margen de erros en sus desplazamientos).  A ese brazo robotizado se engarza el acelerador lineal, que es mucho más pequeño. Ambos hacen posible dirigir la radiación a cualquier parte del cuerpo desde múltiples direcciones (se cuantifican en unas 1.600 formas diferentes de puntos de entrada para administrar el volumen de radiación deseado).

Pero el Cyberknife no se reduce al robot, ¿no es así?

En efecto. Hay también una mesa de tratamiento que puede ser similar a otras convencionales, solo que, en este caso, también está robotizada, es decir, es posible ordenar sus movimientos desde un control exterior (no es preciso que entre ningún técnico para hacerlo).

¿Qué indicaciones tiene esta clase de cirugía robótica?

En principio, se trata de tumores localizados en cualquier parte del cuerpo. Existen indicaciones en tumores cerebrales tanto benignos (neuralgia del trigémino, malformaciones, meningiomas…) como malignos, lo que incluye metástasis o gliomas. En suma, todas las indicaciones descritas desde los años setenta para una cirugía de corte más convencional.

¿Qué valor añadido aporta el Cyberknife?

En la cirugía más convencional, resulta necesario “clavar” en la cabeza del paciente un marco metálico que serviría como un eje de coordenadas para tener la precisión necesaria a la hora de administrar el tratamiento. Eso ya no es necesario con la técnica del Cyberknife, que además elude el ingreso hospitalario del enfermo. Además, en el caso de determinadas lesiones que, bien por su tamaño, bien por su proximidad a órganos críticos (tronco cerebral, vía óptica…), exigen la dosificación de la radiación, con Cyberknife es posible fragmentarla y administrar el tratamiento en una, dos, tres o cuatro sesiones, lo que amplía el rango de indicaciones respecto a la cirugía convencional.

¿Qué controles de calidad se llevan a cabo en el robot?

La casa comercial que distribuye este tipo de aparatos exige la ejecución de un curso específico de preparación y conocimiento del sistema (es decir, no es posible administrar un tratamiento con Cyberknife si no se ha superado previamente este curso: esto incluye la formación de médicos, físicos, y técnicos). En lo relativo al aparataje, ha de pasar una serie de controles diarios y otros de carácter mensual o trimestral con la intención de velar por que todas sus herramientas funcionen correctamente (son necesarias importantes medidas de seguridad si se tiene en cuenta la precisión que se requiere en el tratamiento) y, aparte, medidas de calidad diarias por parte del servicio de Radiofísica para asegurarse de que todo está correctamente. Debe tenerse en cuenta que cuanto más avanzado es un sistema de tratamiento, más controles de seguridad son necesarios y mayor es su complejidad.

¿De cuántas unidades del Cyberknife dispone el Grupo IMO?

En principio solamente tenemos una Unidad de Cyberkinfe localizada aquí en Madrid, que coordino desde marzo de 2010, que fue cuando comenzamos los tratamientos.

¿Cuántos pacientes se han beneficiado de la técnica?

Estaremos en torno a los 150-200, aproximadamente.

¿Qué otras unidades similares existen en España y fuera de ella?

En España, yo estuve trabajando desde 2006 a 2010 estuve trabajando en la primera unidad que se implantó, en concreto en el Ruber Internacional, donde trabajé durante cuatro años. Pero se trata de una versión más antigua que la se ha instalado en el Grupo IMO, la cual aporta una serie de ventajas en cuanto a planificación, seguimiento… Por tanto, en España hay dos solamente, las dos en Madrid; fuera de España, en Europa hay entorno a 70-100 unidades, y, en todo el mundo, habrá unas 400 unidades instaladas.

En todo el mundo, hay en torno a 150.000 pacientes tratados, y publicaciones de estudios científicos rondarán las 300-400.

¿Qué resultados revelan, en general, esos artículos sobre el funcionamiento del robot?

A nivel cerebral, los resultados están siendo muy equiparables a los que ya se habían establecido con técnicas más convencionales. Es decir, no es que se cure más, sino que se consigue mejor calidad de vida debido a la menor toxicidad [del tratamiento] que permite la precisión de que se dispone. Pero no ya solamente eso, sino que se calcula que, entre un 30-40 por ciento de los pacientes que se somete a este tratamiento no podía recurrir a la cirugía convencional debido a lo que antes explicaba (tamaño de la lesión: si supera los tres centímetros, no se puede aplicar la radiocirugía convencional). Así que, a priori, los resultados se asemejan mucho a los que se habían descrito previamente en la literatura científica y en los que se recurría a técnicas convencionales; se amplía el número de pacientes que puede ser incluido en el tratamiento, y parece que la toxicidad es menor y la calidad de vida mejora.

Vista del Cyberknife instalado en el Grupo IMO en Madrid.

Donde más diferencias se encuentran [entre el Cyberknife y el tratamiento convencional] no es solo a nivel craneal. Cyberknife es el único sistema que existe en el mundo que “se mueve” al mismo ritmo que la respiración del paciente, lo que elude el margen de error por ese movimiento en la irradiación del tumor alojado en órganos como el hígado, el pulmón o el páncreas. Las técnicas convencionales salvan esta dificultad añadiendo radiación a parte de tejido sano, para que, si se mueve el paciente durante la intervención, se asegure que la irradiación llega al tumor. En cambio, con Cyberknife el propio robot es capaz de moverse sincrónicamente con la respiración del paciente. Eso hace que el margen de seguridad se reduzca mucho: desde 1-1,5 centímetros en la técnica tradicional, a 3-5 milímetros solamente. Por lo tanto, el tejido sano recibe menos dosis de radiación; podemos escalar más dosis y, por lo tanto, tenemos más capacidad de control local de la enfermedad; y, por último, otra de las ventajas se da en el cáncer de próstata en estadios iniciales. En el abordaje de este tumor, los tratamientos establecidos hasta ahora incluían la cirugía y la radioterapia; en ésta ha habido avances, pero Cyberknife aporta una serie de ventajas, porque la terapia se reduce a cinco días (cuando, con la fórmula convencional, hablamos de entre seis y ocho semanas) y, ante todo, se tiene más seguridad al hacer un seguimiento [de localización del tumor] en tiempo real. Cuando uno hace un tratamiento de radioterapia, se asegura que, antes, el paciente se coloque de la manera adecuada; después, se administra la radiación, y, durante el tiempo de irradiación, no sabemos si el paciente se mueve o no (para eso se aplica el margen de seguridad). Con Cyberknife, durante la administración, disponemos de un seguimiento en tiempo real con independencia de donde se aloje la lesión, lo que permite reducir el grado de toxicidad en el paciente, y, por ende, se puede administrar más dosis al tumor dado que se está eludiendo la que va al tejido sano.
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